Los idílicos paisajes del sur de Latinoamérica son un escenario digno de grandes producciones cinematográficas. No solo Islandia, Nueva Zelanda, Alaska o La Toscana, entre tantos otros países o regiones, han contribuido a que se rodaran legendarias películas, Argentina también ha sido partícipe de maravillosas escenas regentadas por reconocidas productoras de cine de Hollywood.

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Argentina On The Go

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Marzo 2, 2020

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“El Camino del Gaucho” fue uno de los primeros largometrajes filmado en el país en la década del 50. Dirigido por Jacques Tourneur y protagonizado por los actores norteamericanos Rory Calhoun y Gene Tierney, el film estuvo inspirado en la reconocida literatura gauchesca Martín Fierro de José Hernández. En él puede vislumbrarse la inmensidad del territorio argentino y en especial las vastas tierras de la Llanura Pampeana.

Siete años en el Tibet: Mendoza

En el año 1997 se estrenaba la película de Jean-Jacques Annaud, protagonizada por Brad Pitt y filmada parcialmente en la provincia de Mendoza. La cinta es un relato autobiográfico del alpinista austríaco Heinrich Harrer en el Tibet y su amistad con un joven Dalai Lama. No obstante, la locación escogida no siempre fue la provincia situada a pie de la Cordillera de los Andes, en un primer momento las escenas comenzaron a grabarse en la India y a causa de un conflicto político debió buscarse una alternativa. Uno de los productores pensó en el Aconcagua, el pico de 6.962 metros más alto de América y finalmente en esa zona desembarcó el equipo de producción durante un período de cuatro meses.

El Valle de Uspallata, localizado camino hacia la alta montaña y la frontera con Chile, se transformó en Lhasa, la capital del Tíbet. Las montañas, las sierras y los parajes naturales de esta provincia argentina fueron los escenarios perfectos para trasmitir las experiencias de Heinrich entre la Segunda Guerra Mundial y la entrada del Ejército de Liberación Popular de China. Además, no solo firmaron en un entorno colmado de naturaleza, también lo hicieron en la estación de tren de La Plata, en Buenos Aires.

Evita: Buenos Aires

Como olvidar aquella mítica escena protagonizada por la mismísima Madonna cantando “No llores por mí, Argentina» en el balcón de la Casa Rosada. Evita, la película de Alan Parker inspirada en el exitoso musical de Andrew Lloyd Webber sobre Eva Perón, logró ser filmada en las inmediaciones de esta emblemática edificación sede del Gobierno Nacional. El presidente de aquel entonces, Carlos Menen, estaba algo escéptico a que las grabaciones tuvieran lugar allí, pero finalmente terminó cediendo. En la actualidad es posible acceder al balcón de la película en una de las visitas guiadas que se ofrecen durante los sábados, domingos y feriados.

Imagining Argentina: Buenos Aires

Antonio Banderas y Emma Thompson estuvieron al frente del proyecto encabezado por Christopher Hampton. Una película que buscaba ahondar y contar los sucesos de la dictadura militar que padeció Argentina entre 1976 y 1983. El rodaje incluye escenas en la Casa Rosada y con integrantes de las Madres de Plaza de Mayo, la organización humanitaria que se encargó de reclamar y buscar a los desaparecidos en las últimas décadas.

El Renacido: Ushuaia

Concluimos con una de las más recientes, El Renacido, la película más nominada a los premios Oscar 2016 y por la que Leonardo DiCaprio obtuvo su primera estatuilla. Aunque en este caso tampoco estaba contemplado que se filmara en el extremo sur del continente americano, sino que la falta de luz natural y nieve en Calgary, Canadá, provocó que viajaran hacia una de las ciudades más australes del mundo: Ushuaia. Allí se rodó la secuencia final de la película, aquella ferviente lucha entre Leonardo DiCaprio, como Hugh Glass y Tom Hardy como John Fitzgerald. El film despliega impactantes y asombrosos escenarios naturales, entre los que se entremezclan montañas, glaciares e infinitos lagos. Para adentrarse en la atmósfera de El Renacido es necesario viajar hasta el Valle de Tierra Mayor, donde puede practicarse snowboard, esquí, escaladas en hielo, travesías nocturnas, circuitos en moto de nieve, paseos sobre trineos y recorridos sobre antiguos caminos de leñadores.