Cúpulas, palacios, grandes avenidas y casonas. Estas son tan sólo algunas de las obras arquitectónicas que encontramos en la gran ciudad de Buenos Aires.

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Argentina on the go

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May 8, 2020

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Para comprender la razón de tanta variedad y eclecticismo arquitectónico es necesario conocer las diferentes corrientes migratorias que llegaron a la capital argentina.

Gracias a la influencia de la colonización española, se desarrolló notoriamente la arquitectura llamada “colonial”. Este estilo se caracteriza por sus fachadas simples y por el uso de materiales como el hierro y el adobe como así también de los tejados. Los edificios más antiguos de la ciudad que se encuentran en el centro histórico de la ciudad son principalmente de estilo colonial.

En este contexto de colonización también surgió el barroco rioplatense que, contrariamente al estilo mencionado anteriormente, se reconoce por el uso de líneas curvas, mucha ornamentación y la presencia del color dorado (sobre todo en el interior de las iglesias).

Actualmente, encontramos obras de este estilo arquitectónico en los barrios más históricos de la ciudad como Montserrat, San Nicolás, Balvanera y San Telmo.

Sin embargo, fue gracias a la mayor oleada migratoria de Buenos Aires que se experimentó un auge en las construcciones y en el desarrollo de la arquitectura de la ciudad. Durante el siglo XIX, llegaron al país miles de inmigrantes europeos (principalmente italianos y españoles, como así también franceses y otras nacionalidades).

Los italianos se instalaron en la zona sur de la ciudad (actual barrio de La Boca y Barracas y parte de San Telmo) en las antiguas casas coloniales que eran muy simples, de una planta y con un patio interno. Particularmente en el barrio de La Boca, se vivió una fuerte oleada migratoria de genoveses (Italia) y fueron ellos quienes pintaron las casas de la zona con la pintura sobrante de los talleres del puerto. Estas casas luego se transformaron en los famosos conventillos. En estas construcciones se vivía un gran hacinamiento ya que llegaban a convivir hasta 40 personas. Se dice también que en los patios de los conventillos se consolidó el tango argentino, entre inmigrantes europeos, africanos y criollos (descendientes de españoles ya radicados hace tiempo).

Finalizando el siglo XIX, las familias más adineradas de la zona sur de Buenos Aires abandonaron sus casonas y mansiones y se dirigieron a la zona norte de la ciudad debido a la epidemia de la fiebre amarilla. Se instalaron entonces donde hoy encontramos a los barrios de Recoleta, Palermo y parte de Belgrano. Fue durante este periodo e inicios del siglo XX donde se construyeron edificios mucho más ostentosos y gubernamentales, queriendo imitar el modelo europeo para su arquitectura (principalmente el academicismo francés y el estilo “italianizante”).

No es casual entonces que por mucho tiempo Buenos Aires haya sido conocida como “la París de América del Sur”. Basta con caminar por avenida del Libertador y comprobarlo en persona.

Durante este siglo donde se vivió un proceso arquitectónico muy ecléctico, se construyeron también diversas viviendas y mansiones de estilo inglés tipo neo-Tudor.

Quienes lo introdujeron en la ciudad fueron empresarios y trabajadores de la industria ferroviaria. Hoy podemos encontrar ejemplos de este estilo en el conocido Barrio Inglés de Caballito o en Belgrano R. Un claro ícono de este estilo es la estación de trenes Retiro, ubicada en el barrio homónimo.

Otros estilos de la belle époque argentina que convivieron con los antes mencionados fueron el Art Nouveau y Art Decó que buscaron romper con lo clásico y academicista instaurado a principios del siglo XIX. No hay un barrio en particular donde se encuentren solamente ejemplares de este estilo arquitectónico pero la mayoría se pueden ver en la zona del centro de la ciudad sobre todo en las avenidas principales.

¿Qué decir ahora?… Que no hay mejor manera de conocer y comprender la historia de Buenos Aires que observando sus innumerables obras arquitectónicas y cúpulas, remontándonos al inicio de todo y recordando a todos los que hicieron posible que esta ciudad sea tan especial y nunca deje de sorprender.

Ahora es momento de recorrerla y enamorarse de ella, paso a paso.