El mate,mucho más que una bebida típica en Argentina

Un recomendado para aprender y compartir unos buenos mates.
Con el fin de acercarnos a las costumbres más emblemáticas y emocionantes de Argentina; nos adentraremos en el mate, una bebida típica que carga consigo mucho más que la tradición en sí misma. Su preparación, el entorno en el que se consume y la cantidad de códigos a la hora de compartirla; son solo algunas curiosidades que te sorprenderán.
Para eso, hablamos con Julieta y Valeria; dos primas que comparten mucho más que un lazo familiar; encontraron en Carpincha, la posibilidad de llevar a otros este ritual cargado de familiaridad, amistad y argentinidad. Con su emprendimiento, buscan enseñarle a viajeros de todo el mundo el valor sentimental e importancia del mate en el día a día de los argentinos; por supuesto, sumarlos en la “ronda” y hacerlos partícipes. Una manera de celebrar los encuentros inesperados, las conversaciones transformadoras y el intercambio, que nos expande en cada viaje.
¿Por qué eligieron el mate?
R/: Como de compartir se trata, siempre convidamos un mate. En donde sea que estemos, son esos mates los que garantizan largas conversaciones, sobre todo con los más curiosos, que se ven atraídos por la misteriosa infusión. El mate es mucho más que una infusión: es lo primero que sucede en el día, lo que no puede faltar en cualquier encuentro con amigos y familia, en el trabajo, en el descanso de ese trabajo. El mate es el eterno debate entre los fundamentalistas del buen cebado y quienes lo toman “a la que te criaste”. El mate es el ritual de paso a la adultez: el día en que tomaste el primero estando solo. Una clara prueba de que el mate es mucho más que una bebida, es que existen rigurosas reglas para tomarlo. Ningún buen cebador puede omitir el respeto de los turnos en la ronda. Saltearse a un participante no está bien visto. Eso sí, tomarse dos mates seguidos es una cosa seria, una falta grave que pone en duda la transparencia del cebador. Es sabido que la bombilla no se toca, que el mate es de quien lo empieza (pero, a la vez, es de todos) y que si decís “gracias” es tu última vuelta. “Matienzo”, “mateico”, “verdes”, “matttioli”, son solo algunas de las cariñosas formas de llamarlo. Que dulce o amargo; “de leche” o con café; lleno de cascaritas de cítricos o yuyos y otras yerbas. El mate es el mate, viejo. Es sagrado y eterno. Es pasado, presente y futuro. Es la yerba que crece en nuestra tierra. Son todas las manos de nuestros ancestros, que lo vienen cebando al calor de consejos, historias, cuentos, chistes y, ¿por qué no? chismes.

Mate, mucho más que una bebida… ¿Cómo la perciben los viajeros?
R:/ Fue viajando con el mate abajo del brazo que lo re-descubrimos. La distancia nos permitió mirar con otros ojos este hábito ritual, que por cotidiano, desarrollamos casi de manera automática en nuestra rutina diaria. Gracias a quienes se acercaban curiosos para averiguar qué hacíamos cuando tomábamos mate, es que pudimos dimensionar lo particular de esta costumbre y la importancia que para nosotros tiene. Pero lo cierto es que el mate casi siempre nos abría la puerta a una charla, incluso en esos lugares donde la gente era más tímida. Recuerdo que en Sri Lanka una familia nos vio por la calle tomando mate, se acercaron con curiosidad y unos minutos después estábamos en la cocina de su casa compartiendo un momento. El mate tiene una cualidad especial de ablandar, acercar y tal vez conciliar, o al menos ofrecer una tregua, quizás un paréntesis. Me gustaría compartir algo que escribió David “Mate” Askaripour, que es una persona de EEUU que descubrió el mate. La primera vez que presenció su consumo dijo: “cuando vi la gente que compartía la misma bombilla me emocioné. Las barreras se derrumbaban al instante, en un sorbo. Simbolizaba la aceptación de lo desconocido y expresaba, con seguridad: confío en ti.” Esta tradición que nos resulta tan natural y es tan propia de nuestra identidad nacional es, a su vez, una sorpresa para el resto del mundo. Es interesante que la planta Ilex paraguariensis (yerba mate) haya sido considerada sagrada y curativa por los guaraníes, y que su consumo compartido tuviera origen en una ley de reciprocidad que regía casi todos los actos de la vida de este pueblo originario. Mil años después, mantenemos viva esta costumbre, y aunque muchos de nosotros desconocemos su historia, el mate sigue girando en cada ronda. Hay algo de lo recíproco que perdura en el tiempo y que es intrínseco al ADN de esta infusión. Es maravilloso.

¿De qué forma los viajeros pueden conectarse con la esencia Argentina? ¿Cuál es el diferencial?
R: En Carpincha entendemos que hay tantas conversaciones posibles como personas y que lo más importante del mate, es la ronda. Es por eso que además de transmitirles la esencia de nuestra tradición, su origen, mitos, forma de cultivo de la yerba mate, así como también anécdotas y relatos, nos gusta que los viajeros participen y nos cuenten su experiencia personal en relación a esta costumbre. Además, nos divertimos mucho de enseñándoles a preparar un buen mate, que puedan conocer y diferenciar los tipos de yerba que se producen en nuestro país y que obviamente puedan disfrutar unos mates, probar pastelería típica y compartir la experiencia. Porque, al fin y al cabo, si no lo hacen, ¿estuvieron realmente en Argentina?

¿Las personas que asisten deben tener un conocimiento previo?
R: No se requieren conocimientos previos. Empezamos desde lo más básico y luego vamos ampliando y complejizando la mirada para que se lleven una idea más acabada de lo que representa el mate en todas sus dimensiones.

AOTG ¿Cómo realizar esta experiencia?
Si quieres sumar a tu travesía un espacio para aprender y compartir con otros viajeros unos buenos mates; nuestros asesores podrán adaptar tu itinerario para agregarlo a tus actividades. Un precioso pretexto para acercarse a la cultura local.

